Dique Potrerillos

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Impacto del Dique Potrerillos en la dinámica territorial del Noroeste de Mendoza

Prof. E. Claudia Valpreda / Lic. Arturo Elissonde

Resumen

La construcción del dique Potrerillos causa impactos importantes en múltiples aspectos. Las transformaciones que se producen no son sólo a nivel social y económico sino que se evidencian cambios físico-ambientales (relacionadas con zonas a inundar, aparición de nuevos emprendimientos turísticos, flora, fauna, etc.), que involucran no sólo al área inmediata del desarrollo de ésta obra de infraestructura sino que también modifica el comportamiento de la dinámica territorial a nivel regional, especialmente por la posición que la localidad de Potrerillos posee, al encontrarse emplazada dentro del sistema de asentamientos ubicados a lo largo de la Ruta Nacional N° 7, dentro de lo que se denomina Corredor Andino, lo que le da un protagonismo local y regional que hasta hace poco tiempo estaba en manos de la localidad de Uspallata. El propósito de este artículo es establecer la relación entre la disposición de la red vial actual y los nuevos emprendimientos viales en el comportamiento territorial que tiene y tendrá la localidad de Potrerillos dentro del contexto local y regional.

La construcción del dique Potrerillos causa impactos importantes en múltiples aspectos. Las transformaciones que se producen no son sólo a nivel social y económico sino que se evidencian cambios físico-ambientales (relacionadas con zonas a inundar, aparición de nuevos emprendimientos turísticos, flora, fauna, etc.), que involucran no sólo al área inmediata del desarrollo de ésta obra de infraestructura sino que también modifica el comportamiento de la dinámica territorial a nivel regional, especialmente por la posición que la localidad de Potrerillos posee, al encontrarse emplazada dentro del sistema de asentamientos ubicados a lo largo de la Ruta Nacional N° 7, dentro de lo que se denomina Corredor Andino, lo que le da un protagonismo local y regional que hasta hace poco tiempo estaba en manos de la localidad de Uspallata. En este sentido, es importante destacar que el diseño que resulta de la red de infraestructura vial es la primera aproximación para determinar el grado de articulación, integración y/o marginación existente entre los diferentes espacios que conforman un modelo de organización territorial como el que estamos analizando. Como expresa el Dr. Roccagliata es evidente que “existen ejes preferenciales de circulación o corredores prioritarios” como el mencionado precedentemente. Son espacios que poseen ventajas lineales comparativas con relación a otros, motivo por el cual son atractivos para la instalación de actividades económicas....”2 El propósito de este artículo es establecer la relación entre la disposición de la red vial actual y los nuevos emprendimientos viales en el comportamiento territorial que tiene y tendrá la localidad de Potrerillos dentro del contexto local y regional.

 

Inserción regional del Valle de Potrerillos

La construcción del Dique Potrerillos, por su localización, merece una atención especial. El valle en el que se ha construido forma parte de una de las vías de comunicación este-oeste más importante del continente. Como muestra la carta 1, el corredor bioceánico atraviesa el cono sur desde Buenos Aires y el litoral, hasta la costa chilena. Se trata de una ruta de más de 1500 kilómetros de largo, en la que el sector más dificultoso y trabado es el área montañosa de la cordillera de los Andes, que debe ser superada en la zona limítrofe entre Argentina y Chile. El centro - oeste argentino es una región muy extensa relativamente bien poblada, en la que la comunicación cobra una importancia fundamental. La habitan más de dos millones de personas, concentrados en unos pocos grandes conglomerados urbanos rodeados de espacios casi deshabitados. Principalmente la ciudad de Mendoza y sus alrededores absorbe más de la mitad de la población de la región. Otros núcleos importantes son la ciudad de San Juan al norte, la ciudad de San Luis hacia el este y San Rafael al sur. La comunicación entre estos cuatro centros regionales es bastante fluida en función de una topografía poco accidentada y de la existencia de rutas importantes. La circulación intraregional del llano que se encuentra inmediatamente al este del valle de Potrerillos entonces está garantizada por una red vial desarrollada que también se extiende hacia las regiones vecinas del este. La morfología del valle de Potrerillos presenta una abertura natural hacia las planicies mendocinas, funcionando incluso como una rampa de acceso a la montaña desde los oasis del norte de Mendoza. Desde el punto de vista de la comunicación, esto presenta enormes ventajas para las rutas que el hombre busca abrir para ingresar a la montaña. Sin embargo, para atravesar la cordillera esto sería de poca importancia si no existiera comunicación con un valle transversal de la magnitud y continuidad del río Mendoza.


La comunicación en la cuenca del río Mendoza

La única alternativa para recorrer de este a oeste el área montañosa de la cordillera del norte de Mendoza es el cauce del río Mendoza, que forma una quebrada de dimensión variable según el sector. En algunos tramos se cierra dificultando el tránsito y obligando a obras de arte importantes, como terrazas que cortan la pendiente para la instalación del tendido ferroviario o de la ruta, la apertura de túneles, etc. A partir de la localidad de Punta de Vacas la ruta continúa a través del valle de uno de los ríos afluentes del río Mendoza: el río Cuevas. Este valle apunta directamente hacia el cordón continuo de la cordillera del límite con Chile alcanzando los 3100 metros de altura, en medio de una topografía bastante accidentada. El río Mendoza atraviesa dos valles longitudinales de dimensiones y comportamientos diferenciados en la zona de montaña. El primero es el valle de Uspallata, que tiene una gran importancia regional por sus dimensiones y sus cualidades para comunicar esta zona con el norte, hacia San Juan y La Rioja. Simultaneamente cumple roles fundamentales de servicios públicos y sociales por concentrar la localidad de Uspallata, que es la de mayor población de la zona. El segundo, es el valle de Potrerillos, que, como se dijo en párrafos anteriores, ocupa también un rol importante en la dinámica territorial de la zona.


La evolución histórica de las comunicaciones en el área de montaña

A diferencia de otras zonas andinas, en la actual cordillera mendocina no viven descendientes de los grupos aborígenes que la habitaron históricamente. Con cada etapa histórica, las pautas de ocupación del espacio variaron en función de los grupos humanos que fueron poblando sucesivamente la zona de montaña. “Las culturas aborígenes que poblaron esta región fueron culturas andinas, que centraban su organización espacial, sus actividades económicas, su arte, sus creencias, su conciencia, en este vasto espacio. La montaña les brindaba todo lo que necesitaban y así construyeron un gran imperio como el Inca. Por esta razón, los valles... se encontraban por aquellos años muchos mejor organizados e integrados a sistemas regionales mayores. Con la llegada de los españoles, la cordillera pasó de ser un medio de vida y fuente de recursos a ser un obstáculo para nuevos objetivos y pautas de organización espacial. Nosotros no somos más que los herederos de esta visión pampeana poco amiga de las montañas”3 . Las comunicaciónes dependían directamente de las necesidades de cada grupo humano. Como se muestra en la siguiente carta los aborígenes locales se desplazaban principalmente en sentido norte – sur, a través del Camino del Inca y por el Valle de Uspallata – Calingasta. Estos valles longitudinales fueron los espacios beneficiados por la organización general de las comunicaciones pre-hispánicas.

 



Una vez llegados y asentados los españoles, la dirección preponderante cambió al sentido este – oesete, para permitir el tránsito entre la Capitanía General de Chile y Mendoza, Tucumán y Buenos Aires. Se utilizó la ruta por Villavicencio y Paramillos, incluso hasta tiempos recientes. Surgieron nuevos asentamientos y los tambos aborígenes fueron reemplazados por postas en forma de refugios de montaña (localmente denominados “Casuchas del Rey”). Ya en el siglo XX, con la construcción del ferrocarril transandino, comenzó a utilizarse la ruta de Cacheuta y Potrerillos, que desde 1970 también fue aprovechada por la ruta internacional. Aquí las estaciones de ferrocarril, necesarias para asistir el funcionamiento de las nuevas máquinas, fueron concentradoras de población y dieron nacimiento a localidades bastante importantes. Entre ellas se destacó Polvaredas, cuya población fue la más numerosa en toda la zona de montaña hasta la década de 1970. Usapallata y Potrerillos fueron durante muchos años estaciones de menor importancia. Recién en la década de 1950, con el asentamiento de unidades militares en Uspallata, se produjo un mayor balance en la distribución de población en alta montaña.ഊCon la reciente construcción del embalse esta ruta quedó cortada en proximidades de Cacheuta habilitándose una variante por la destilería de Luján de Cuyo (rodeando el stock de Cacheuta por el sur). Aquí, las localidades beneficiadas fueron Uspallata, Cacheuta y Potrerillos, situación que hoy ha sido modificada parcialmente. Con la construcción del dique, la localidad de Cacheuta fue separada de la ruta internacional y alejada del circuito de alta montaña. Potrerillos, por sus cualidades recreativas y turísticas, comienza lentamente a crecer en comparación con el resto de las localidades. La construcción de nuevas alternativas de comunicación modificará seguramente la ecuación de espacios y localidades beneficiadas o perjudicadas.


El valle de Potrerillos y el Gran Mendoza: dos espacios cada vez más próximos

Nadie discute las nuevas pespectivas abiertas por la obra del embalse. El turismo y las actividades recreativas para los mismos mendocinos se presentan como un fenómeno explosivo que tendrá indudablemente impactos directos e indirectos en un área más grande que la del mismo lago. A pocos meses de haber comenzado el llenado del embalse la población se ha volcado masivamente a Potrerillos, provocando una saturación de la capacidad de carga del espacio recreativo existente. Esta fiebre por el valle seguramente tendrá una leve disminución una vez que la novedad haya pasado. Sin embargo, es seguro que el número de mendocinos que opte por Potrerillos los fines de semana será muy importante. Esto genera el primer efecto: la aparición de un mercado sediento en áreas como los servicios gastronómicos, recreativos, deportivos e inmobiliarios. Es este último aspecto, el inmobiliario, el que moverá los mayores volúmenes económicos y el que redundará en impactos mayores al ambiente. Sin contar las zonas del perilago, ya en vías de planificación, existen dos espacios que se comportan de manera diferenciada, uno hacia el sur del lago totalmente integrado a la región por una importante red vial y el otro se localiza al norte del embalse, en este momento marginado por la inexistencia de una estructura vial que permita la articulación del mismo con el resto de la región. Todo el valle se puede entender como una cuenca hidrográfica en la que se practican actividades tan variadas como ganadería, minería y turismo. Estas se expresan en usos del suelo que con la obra del dique son modificados y entran en conflicto. A continuación, para el mejor análisis de la problemática abordada, se verán por separadamente las dos zonas del valle que son difvididas por el cauce del río. Zona Sur: al igual que el valle de Uspallata, Potrerillos y su área de influencia (Alto Potrerillos) se desarrollan en un valle longitudinal entre la cordillera frontal y el borde meridional de la precordillera , que es atravesado por el valle del Río Mendoza. Este valle de relieve más suave, tiene un importante desarrollo al sur de éste río. La línea directriz que ha guiado la construcción de la rutas y por ende la instalación humana es la presencia de cursos de agua permanentes como es el caso del río Blanco o del río Mendoza. Es importante destacar que desde el punto de vista de la disposición de la red vial, hay dos ejes articuladores de este espacio, uno de ellos es la ruta nacional N° 7, que permite la conexión con el oasis Norte hacia el Este y con Chile, pasando por Uspallata y localidades menores hacia el Oeste, el segundo eje es la ruta N° 89 que permite la conexión con el oasis del Valle de Uco hacia el Sur, por la Pampa de la Carrera. A los largo de esta ruta aparece un ramillete de pequeñas aglomeraciones como por ejemplo Las Chacritas, El Carmelo, Las Carditas, El Salto, Alto Manantiales, ElഊRefugio, Las Vegas, Valle del Sol, Piedras Blancas, Los Zorzales, Don Bosco (conjunto de localidades conocidas como Alto Potrerillos), cuya principal actividad es la turística, que hoy como consecuencia de la construcción del embalse y de todas las expectativas generadas en torno a este emprendimiento ha generado una importante especulación inmobiliaria, llevando los valores del suelo que históricamente oscilaban entre $5 y $10 el m2, hoy se está hablando de valores que oscilan entre $15 y $40 el m2. El valle de Potrerillos está parcialmente poblado, siendo esto en forma casi exclusiva para la márgen derecha del río Mendoza y hacia el sur. Los usos del suelo identificados al sur del perilago van desde el turístico - recreativo a la ganadería extensiva. Se pueden determinar tres áreas longitudinales de ocupación del espacio del valle:


• Un área que sigue el río Mendoza, en las proximidades de la afluencia del río Blanco, conforma la Villa Potrerillos y cuenta con asentamientos permanentes, servicios públicos básicos e instalaciones y servicios turíticos variados. Hasta la construcción del dique este sector fue el más importante del valle y se extendió desde Cacheuta hasta la curva de Guido con una ocupación discontinua sobre la Ruta Nacional 7, aunque hoy se ha limitado notablemente y su configuración espacial está variando por efecto del traslado de la villa hacia tierras más altas. La comunicación fue tradicionalmente buena por la presencia de la ruta más importante de la región y por la disposición lineal de los asentamientos pero actualmente las obras de reconstrucción de la ruta se realizan en forma lenta, hay tramos muy dañados y no hay acceso a algunos lugares: en definitiva es muy importante el impacto en el tránsito Sureste – Noroeste.


• Un área que sigue parcialmente el río Blanco y se continua hasta la localidad de Piedras Blancas. Su disposición espacial se asemeja a una horqueta ya que se divide en dos sectores diferentes. Uno incluye Las Carditas, El Salto y Alto Manatiales y otro está formado por El Refugio, Las Vegas, Valle del Sol, Piedras Blancas y Los Zorzales. Del último sector se desprende una ruta que da acceso al centro de ski de Vallecitos, en pleno Cordón del Plata. La ocupación del espacio a lo largo de este eje y sus ramificaciones es discontinua pero en plena expansión por la gran atracción de las actividades de recreación y turismo. Es el sector turístico por excelencia, determinando, como ya se dijo, un sector inmobiliario muy imporante. Se puede prever una progresiva consolidación de la ocupación de esta zona del valle, lo que creará a su vez una mayor carga en la red vial existente. Es importante resaltar que la comunicación de estas localidades es directa con la villa de Potrerillos hacia el norte y muy lejos hacia el sur con el Valle de Uco.


• La tercer área considerada se extiende desde el río Mendoza antes de entrar en el Cajón de Cacheuta (en donde se ubica el murallón del dique) hacia el sur, rodeando el Stock de Cacheuta y dirigiéndose progresivamente hacia el este. En este sector del valle se encuentra la nueva variante de la ruta 7 luego de comenzada la obra del dique, reemplazando la ruta que unía Cacheuta y Potrerillos. Esta zona no dispone de asentamientos importantes, sino de un conjunto bastante disperso de puestos dedicados a la actividad pastoril. Los más importantes se encuentran en Agua de las Avispas, en el extremo sur del valle. La disposición de los tres ejes de ocupación muestra la inexistencia de una red que permita una comunicación fluida a través del valle, sobre todo en el tránsito este – oeste. Un ejemplo muestra que para acceder a Valle del Sol o Piedras Blancas desde Mendoza, hay que recorrer una larga ruta hacia el norte hasta la Villa de Potrerillos y luego girar hacia el sur para realizar otro tramo bastante largo. Zona norte: la situación es menos clara y aparentemente mucho más peligrosa que la zona sur, sobre todo teniendo en cuenta las características ambientales de las quebradas que se ramifican desde el valle. En este sector, al norte del embalse la presencia del hombre todavía no se hace tan evidente como lo es en el sector sur. (Fig. 5 a) La precordillera mendocina tiene su extremo sur en el Stock de Cacheuta y el valle de Potrerillos nace en la quebrada del Toro y se abre hacia el sur. De relieve abrupto e irregular, la zona norte se caracteriza por la presencia de quebradas que dan paso a un sinnúmero de arroyos temporarios que desembocan en su mayoría en el embalse y otros lo hacen en el piedemonte mendocino. Estas quebradas constituyen importantes vías de acceso que comunican el oeste del Gran Mendoza con Potrerillos, como es el caso de las quebradas de San Isidro, Cajón de las Minas, la Gruta, El Peral, El Toro, Larga, etc. La capacidad natural para la comunicación y la corta distancia existente entre el Gran Mendoza y Potrerillos motiva a empresarios locales a proponer nuevas alternativas viales. Existen intereses muy fuertes de parte de grupos económicos locales, que pretenden quedarse con el gran negocio inmobiliario del futuro. Sin reparar en la importancia ambiental del paisaje único de la zona, ni en los riesgos ambientales que genera urbanizar espacios de montaña. Se empiezan a esbozar discretamente proyectos de apertura de quebradas que comunicarían el oeste de la ciudad de Mendoza con el Valle de Potrerillos. Mientras la población mendocina ignora totalmente el tema, se están encarando proyectos viales no fiscalizados en tierras privadas, algunos de los cuales se están ejecutando y otros en etapa de anteproyecto. Son varios y se desarrollan como proyectos paralelos de construcción de rutas por prácticamente cada quebrada que une Mendoza a Potrerillos por la precordillera. Tradicionalmente el sector norte del valle de Potrerillos tuvo la presencia de actividades de ganadería extensiva, minería y turismo aventura. Sin ser un espacio de mucha ocupación, su importancia ecológica es preponderante para toda la precordillera. La presencia de pampas altas, provistas de pastizales y el sinnúmero de pequeñas quebradas aloja ecosistemas variados a muy poca distancia de la ciudad de Mendoza. En este sector de la precordillera la actividad pastoril ha producido desde hace varias décadas un impacto ambiental por sobrepastoreo resultando en una modificación sustancial de la cobertura vegetal. Aparte de este hecho, al haberse mantenido alejado del interés de otras actividades económicas, no existen degradaciones muy notables en la geomorfología y son escasos, por ejemplo, los procesos de erosión antrópica. Una excepción que sirve de alarma es el caso de la quebrada de San Isidro, en donde el ambiente ha sido completamente transformado, incluso haciendo desaparecer una cascada que servía de atractivo turístico de gran potencial. La construcción de una ruta privada en ese sector está poniendo en peligro la estabilidad de los suelos en un espacio muy frágil que pone en peligro latente (por acentuar la problemática aluvional) el oeste del Gran Mendoza. Si se realizan más obras de esa categoría se puede desatar un proceso irreversible de riesgo ambiental. Como espacio natural es indiscutible la necesidad de preservarlo para generaciones futuras. Su belleza paisajística y su potencial ambiental lo hacen óptimo para el turismo de naturaleza, contemplación y aventura. Obras de gran dimensión como son el trazado de rutas o la urbanización sólo traerían un descenso marcado en el atractivo de este sistema precordillerano y un despropósito para una sociedad que pretende ser económica y ambientalmente sustentable.


Conclusión

Como se ha podido ver en estas páginas, la problemática de la construcción del dique de Potrerillos supera el perilago y seguramente traerá transformaciones muy profundas en toda la zona precordillerana, incluída el piedemonte e indirectamente el Gran Mendoza. Es posible que el ordenamiento actual sobre el perilago sea la respuesta para las inversiones turísticas más inmediatas, pero no soluciona los dilemas del desarrollo de todo el valle. Cuáles son los límites del crecimiento en la ocupación del suelo? Es necesario mantener áreas de reserva natural que preserve los espacios naturales más frágiles? Quién va a determinar la forma y tipo de los asentamientos residenciales y turísticos que sean creados a futuro? Cómo se afectan actividades preexistentes, como ganadería y minería? Estas y otras preguntas quedan flotando en el aire mientras las decisiones las toman unos pocos inversores. La oportunidad histórica de crear un espacio precordillerano equilibrado y controlado está en las manos de esta generación y será quizás la mayor de las herencias dejadas a nuestros hijos y nietos.

 

 

 

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